Mar de tierra adentro

Mar adentro, mar adentro 

Y en la ingravidez del fondo

donde se cumplen los sueños,

se juntan dos voluntades

para cumplir un deseo.

Con este verso del poema más conocido del gallego Ramón Sampedro, cuya vida se llevo al cine, nos sumergimos en otros mares, océanos de mar adentro que también tienen su encanto, donde cumplir sueños, juntar voluntades, y, por qué no, cumplir también algún que otro deseo.

Mares de tierra adentro, finitos sí, pero que refrescan el cuerpo y relajan la mirada en estos meses estivales. Además del embalse de Fuentidueña y del de Encinas de Esgueva,  aquí mismo, en Peñafiel, a pocos minutos de nuestra casa, desde hace pocos años el embalse de Valdemudarra inunda una parte del valle que le da nombre, ofreciendo distintas posibilidades de ocio, deportivas y de naturaleza.  

De momento podemos acercarnos y contemplar una imagen que nos impactará, mientras recorremos en bicicleta todo su perímetro por un camino bien acondicionado. El camino traza un circuito circular, pudiendo recorrerle tantas veces como nos lo permitan nuestras fuerzas. 

El acceso a la presa no presenta un grado de dificultad alto, por lo que podemos acceder tanto a pie, realizando senderismo, como en bicicleta. Incluso en automóvil. Pero recomendamos las dos primeras opciones para disfrutar más del entorno y protegerlo. Los amantes de la fotografía y de la naturaleza también tienen una buena posibilidad de poner en práctica estas aficiones, pues poco a poco diferentes aves acuáticas están colonizando esta gran extensión de agua. La pesca es otra buena opción para disfrutar de este tranquilo entorno, ¡adentro, mar adentro!

una buena posibilidad de poner en práctica estas aficiones, pues poco a poco diferentes aves acuáticas están colonizando esta gran extensión de agua. La pesca es otra buena opción para disfrutar de este tranquilo entorno, ¡adentro, mar adentro!

¡Os esperamos!